
Detrás del sabor y el color de uno de los alimentos más consumidos del mundo se esconde un compuesto que ha despertado el interés de la comunidad científica: el licopeno. Este carotenoide, presente en el tomate y otros frutos rojos, ha sido vinculado en múltiples estudios con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. (Sigue leyendo aquí…)





















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