Cada madrugada, cuando gran parte de la ciudad aún duerme, hombres y mujeres salen a recoger los desechos que otros dejan atrás, enfrentando riesgos que muchas veces comienzan desde la forma en que la basura es dispuesta en los hogares. Lejos de capas o reconocimientos, estos trabajadores, muchos de ellos adultos mayores que no encontraron espacio en otros empleos, cargan a diario con fundas que contienen desde residuos orgánicos hasta objetos punzocortantes y materiales contaminados. Una realidad que convierte la recolección de basura en una labor de alto riesgo sanitario, agravada por prácticas inadecuadas de disposición por parte de la ciudadanía.(Seguir leyendo…)