
The New York Times
Un hallazgo consistente en los estudios de epidemiología del sueño es que no existe una cifra mágica por debajo de la cual la salud se deteriore drásticamente. Más bien, los estudios que muestran una relación entre la duración del sueño y la mortalidad suelen indicar que el riesgo más bajo se sitúa en torno a las siete horas. (Seguir leyendo…)





















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