
A los 11 años Geidy Adalgisa Viola Lara conoció el duelo de cerca. A esa edad perdió a su padre y, pese a ser una niña, pudo entender que el duelo existe, que es real, y que hay que aprender a vivirlo. Tan marcada quedó que, la mejor forma de ayudarse a “no ahogarse” en esa laguna que dejó la ausencia de su papá, fue practicando la empatía. (Seguir leyendo…)





















Dímelo, ¿qué opinas?