
Moises Arias
No todos los relojes solo dan la hora… algunos guardan historia. En Montecristi existe una torre que llegó desde Francia en 1895… y todavía hoy sigue funcionando con su mecanismo original.
Ha visto pasar generaciones, revoluciones, silencios, celebraciones… y sigue en pie, marcando el tiempo como si se negara a desaparecer. No es solo hierro y engranajes. Es memoria viva de un pueblo.




















