
Un estudio revela que el cerebro integra gusto y olfato en la ínsula, creando una experiencia unificada de “sabor”. Así, un simple aroma puede hacernos “saborear” comida y hasta influir en lo que elegimos comer. (Sigue leyendo aquí…)

Un estudio revela que el cerebro integra gusto y olfato en la ínsula, creando una experiencia unificada de “sabor”. Así, un simple aroma puede hacernos “saborear” comida y hasta influir en lo que elegimos comer. (Sigue leyendo aquí…)