
Empezaron como jugadores de baloncesto, basquetbolistas, soñadores, mortales. Con el tiempo, se convirtieron en jugadores de élite, indispensables, la mayor esperanza de trascendencia de un equipo. Los mejores se convirtieron en pilares de la franquicia, estrellas perennes, nombres familiares, MVP. (Seguir leyendo…)




















