
Un nuevo estudio detectó una asociación entre los niños cuyas madres bebieron antes y durante el embarazo con ciertos cambios faciales.
Se observaron alteraciones en la forma de la cara incluso en los casos en que la cantidad de alcohol consumido era inferior a una pequeña copa de vino o una botella de cerveza, según el estudio publicado en la revista Human Reproduction. (Seguir leyendo…)




















