
Un teléfono que se calienta mientras está en reposo, una batería que se agota más rápido de lo habitual o mensajes de verificación que nadie solicitó pueden ser señales de alerta. Por separado, ninguno de estos síntomas confirma la presencia de software espía, pero cuando aparecen varios al mismo tiempo conviene revisar la seguridad del dispositivo. (Sigue leyendo…)





















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