
Santo Domingo.— El jugador cubano de hockey sobre césped, Moisés David Torres, de 21 años, rompió el silencio sobre su deserción de la delegación de Cuba previo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y relató en el programa Esto No Es Radio los detalles de una fuga planeada durante meses a través de un contacto que hizo por WhatsApp con una persona en República Dominicana a la que nunca había visto en persona.
Torres detalló que aprovechó un golpe recibido en un entrenamiento previo como excusa para acercarse a su contacto, sentado deliberadamente lejos de él en las gradas para no levantar sospechas. «Le dije, ¿cómo puedo atenderme? Y él me dijo, no, ve a ver el físico que te va a dar hielo. Me eché un poco de hielo, seguí mirando. Y de momento le digo, para poder botar el hielo… y en ese momento aproveché el momento y me fui», relató.
Ambos intercambiaron ropa para que el atleta saliera irreconocible: «Él tenía su ropa y en ese momento nos cambiamos de ropa. El abrigo me lo dio, le di el poloche mío. La bermuda mía se la di, me dio el pantalón para que no sospecharan. Y me fui encapuchado».
Una vez consumada la deserción, Torres aseguró haber recibido advertencias de que intentaban ubicarlo. «Me escribieron: ve, que te están intentando localizar […] desconéctate, que quieren buscarte para cogerte», relató, y afirmó que, según le informó, agentes del DICRIM, (según sus palabras) buscaban un localizador para dar con su paradero.
El atleta explicó con crudeza qué representaría para él ser capturado y devuelto a Cuba: «Si te cogen, no eres nadie […] Tú dejaste de ser persona […] Si ahora mismo yo voy para Cuba, yo dejo de ser persona completamente». Según su testimonio, la legislación cubana contempla el delito de «traición a la patria» para estos casos, con una pena que podría alcanzar los ocho años de prisión. «La prisión es lo que me cuesta a mí […] Ese es el miedo de volver a Cuba. Ese es el miedo de querer escapar», afirmó. (Fuente…)





















¿Y migración? bien gracias.