
Hace seis días, la jueza de la Segunda Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), María Garabito Ramírez, comunicó al presidente de la República y del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), Luis Abinader, su decisión de no someterse al proceso de evaluación de desempeño. La misiva de Ramírez fue enviada apenas un día después de que el presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Luis Henry Molina, y la jueza de ese tribunal, Nancy Salcedo, desistieran de participar en el proceso de evaluación. (Seguir leyendo…)





















Esa decisión y la de los otros jueves renunciates revela la debilidad de la justicia y la soberbia del sistema político reinante, tan sucio y opaco como los anteriores. En política no hay verdades, tampoco hay respeto por los que entregan su vida profesional por esa triste causa más que perdida. Quiten señalando con el dedo a los jueves probados y pongan a sus políticos marionetas a dirigir la Suprema y a los cientos de concursantes que abandonen esa propuesta porque ya están identificados los sabuesos que van a dirigir ese colmado. Ahí no vale la decencia, la rectitud y el coraje jurisprudencial. Se quedarán los más simpáticos del ruedo político.
Esa decisión y la de los otros jueces renunciates revela la debilidad de la justicia y la soberbia del sistema político reinante, tan sucio y opaco como los anteriores. En política no hay verdades, tampoco hay respeto por los que entregan su vida profesional por esa triste causa más que perdida. Quiten señalando con el dedo a los jueces probados y pongan a sus políticos marionetas a dirigir la Suprema, y a los cientos de concursantes serios que abandonen esa propuesta porque ya están identificados los sabuesos que van a dirigir ese colmado. Ahí no vale la decencia, la rectitud y el coraje jurisprudencial. Se quedarán los más simpáticos del ruedo político.