
Santo Domingo.— El 31 de agosto de 1979, la República Dominicana vivió uno de los episodios más devastadores de su historia meteorológica y social con la llegada del huracán David, un ciclón de categoría 5 que irrumpió con vientos superiores a los 250 km/h y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del Caribe. (Sigue leyendo aquí…)




















