Abinader cierra LA Semanal, de la rueda de prensa al monólogo


Altagracia Salazar
Nunca asistí a LA Semanal con el Presidente porque desde el primer día me pareció un choteo institucional. Lo dije innumerables veces: en el mundo civilizado las salas de prensa de las casas de gobierno funcionan con periodistas acreditados que representan medios de comunicación relevantes o, por lo menos, con capacidad de generar algún impacto. No son clubes sociales, ni reuniones de fanáticos, ni escenarios para que cualquiera consiga cinco minutos de cámara.

Eso no ocurrió durante los años de existencia de LA Semanal. Allí tuvimos que escuchar preguntas sobre ovnis y otras joyas del folclore nacional. También aparecieron personas que no representaban a ningún medio de comunicación y que uno nunca supo si estaban allí para preguntar, para hacer bulto o para completar la escenografía.

LA Semanal de Abinader probablemente fue la única rueda de prensa del mundo donde el presidente recibía aplausos de gente que, en teoría, estaba allí para ejercer el periodismo. Porque una cosa es tratar al gobernante con respeto y otra muy distinta convertir una rueda de prensa en una especie de programa de variedades con público incluido.

Bastaba escuchar una pregunta para saber si hablaba un periodista, un comunicador o alguien que había conseguido una acreditación para cumplir el sueño de salir en televisión.

Ahora el Gobierno anuncia una nueva versión de LA Semanal: modificada, sin público y, aparentemente, sin preguntas en el momento.

Y como suele ocurrir, pasamos de un extremo al otro: del “entren todos” al “no entre nadie”.

Lo que antes era una rueda de prensa con demasiada gente, demasiados aplausos y preguntas que a veces parecían sacadas de una tómbola, ahora amenaza con convertirse en una presentación cuidadosamente producida donde el Gobierno dice lo que quiere decir, muestra lo que quiere mostrar y nadie puede preguntar nada mientras las cámaras están encendidas.

Un reality político, pero sin posibilidad de eliminar al participante principal.

Puede que se presenten informaciones de interés nacional, por supuesto. Pero la diferencia entre una presentación y una rueda de prensa es elemental: en la rueda de prensa alguien puede preguntar lo que el Gobierno no quiere responder.

Los buenos periodistas, los que realmente cubren las fuentes y conocen los temas, harán las preguntas necesarias después. Pero ya no será en el momento en que se produce el anuncio. Tendrán que esperar, buscar funcionarios, insistir, llamar y perseguir respuestas.

Y para cuando llegue la explicación, si llega, puede haber pasado el tiempo suficiente para que la información pierda una de sus cualidades esenciales: la actualidad.

Al final, LA Semanal comenzó pareciéndose demasiado a un espectáculo y corre el riesgo de terminar convertida en un monólogo. Y entre el circo y el monólogo, parece que todavía no hemos encontrado algo tan complicado como una verdadera rueda de prensa.

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Percha es la firma de Rafael Vásquez, director editorial de Remolacha.net, uno de los blogs de noticias más antiguos de República Dominicana (desde 2005). Lleva 20 años cubriendo la actualidad, la farándula y los videos que el dominicano comenta — aquí y en la diáspora.

*Noticias República Dominicana

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