
Gabi Desangles: “Y ni así se nos quita la indignación. ¿Cómo es posible que los que tienen que cuidarnos ahora nos den miedo?
Con tantos delincuentes sueltos, con prófugos que parecen invisibles… y con puntos que uno busca en Google!”
“Hay que entender dónde empieza la oscuridad y dónde termina la paciencia: esquinas y barrios que claman atención real, presencia de verdad, vigilancia que proteja y no que amedrente”
“Mira, yo no condeno la angustia de la gente ni la rabia que nace cuando el pueblo siente que lo abandonan.”
“En Herrera, en cualquier rincón, en cualquier esquina dominicana donde duelen las injusticias, lo que se ve es dolor… y una protesta que nace del alma”.
“Que las redes estén llenas de angustia, sí: porque la angustia también es un grito”.
“Y es increíble, de verdad, cómo se empeñan en maltratar a su propia gente. Porque el dominicano no nació para pedir permiso: el dominicano merece dignidad, paz y seguridad”.
“Los Chelitos no rinden. Que quede claro: la fe no se negocia, el patriotismo no se vende, y el pueblo no se apaga”.
“¿La salud? Un privilegio de ricos, dicen. ¿La educación? Un sueño imposible si no pagas escuelas privadas. Entonces dime: ¿qué estamos haciendo, señores? ¿Qué estamos esperando?”
“Dominicanos, con respeto, con firmeza y con oración: vamos a exigir lo que merecemos!”
“No para destruir, sino para construir justicia.
No para callar, sino para que nos escuchen”.
“Que nadie venga a decirnos que “así es”. No, señores. ¡Aquí se ama la patria y se lucha por ella! Porque el que tiene fe no se rinde, y el que tiene corazón dominicano no acepta que le quiten la dignidad”.
“¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos? ¡Indignación con conciencia, protesta con corazón y fe que mueve la esperanza!”
“Lo siento tanto mi amada República Dominicana”.





















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