
Han pasado veinte años, pero para muchos santiagueros el recuerdo sigue intacto, como una herida que el tiempo no ha logrado cerrar por completo. La noche del 9 de junio de 2006 quedó marcada para siempre en la memoria colectiva de una ciudad que vio apagarse de forma violenta la vida de una joven llena de sueños, proyectos y esperanza. (Seguir leyendo…)





















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