
Lo que comenzó como una jornada escolar terminó convirtiéndose en una pesadilla para una familia de Nagua. Un estudiante de 12 años salió de un colegio con una lesión que, según sus padres, cambió para siempre su vida: perdió uno de sus testículos y el otro tuvo que ser reconstruido tras varias intervenciones quirúrgicas. (Sigue leyendo…)





















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