
Santo Domingo.- La vida de «Carlos» (nombre ficticio para proteger su identidad), un joven que hoy tiene 18 años, cambió radicalmente el 1 de septiembre de 2019, poco antes de la pandemia, tras cometer un delito siendo menor de edad, al estar recluido en el Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal (CAIPACLP), Hato Nuevo (Ciudad del Niño). (Seguir leyendo…)





















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