
RD Explicado
La noche del 30 de mayo de 1961, Rafael Leónidas Trujillo quería ser discreto. Por eso viajaba en un Chevrolet Bel Air azul claro de 1957, uno de los automóviles más emblemáticos de su época. Y el que elegía para pasar desapercibido. Era un vehículo elegante, potente y lujoso. Y el dictador sentía que en él no llamaba la atención.
Por eso lo utilizaba en desplazamientos donde prefería mantener un perfil bajo. Y sin el 99 de las placas oficiales.
La historia de cómo llegó a sus manos también es curiosa.
Según relató el doctor Virgilio Malagón Álvarez, el vehículo había sido ganado en un sorteo navideño por su padre, conocido como don Vi. Durante una conversación con Trujillo, este comentó que buscaba un automóvil similar para sus salidas privadas. Al día siguiente, le regaló el carro.
Aquel Chevrolet recibió decenas de impactos de bala durante el atentado que puso fin a la dictadura.
Pero lo más sorprendente es que sobrevivió.
Varias versiones sostienen que años después incluso fue utilizado como carro de concho antes de desaparecer definitivamente.
Y aquí viene un dato que suele sorprender: El vehículo que hoy se exhibe en el Museo de Historia y Geografía no es el Chevrolet de Trujillo. Es el Oldsmobile negro de Antonio de la Maza.
Fuentes: “El Chevrolet del 30 de Mayo”, de Alfredo Freites en Listín Diario, y “Carro en el que asesinaron a Trujillo se usó para conchar por un tiempo”, de Álvaro Arvelo en Z Digital.





















Tantos años engañandonos haciendonos creer que el carro que está en el museo de historia y geografía no es el de Trujillo😡😡😡😡