
⬆️(clic en foto pa’ ver el video)
Altagracia Salazar
Cuando tipos vestidos de negro, jugando a paramilitares de pacotilla, agredieron a un grupo LGBT en un parque de la capital, con la policía de espectadora de lujo, el país bostezó. Las víctimas reclamaron algo tan radical —para este patio— como el derecho a reunirse en un espacio público, y los medios hicieron lo que mejor saben hacer: mirar para otro lado.
Cuando otro grupo decidió caerle arriba a un gagá en Semana Santa, la reacción fue la misma: silencio, indiferencia, complicidad disfrazada de normalidad.
Aquí hemos normalizado a los “justicieros”, esa fauna que decide quién merece derechos y quién no, usurpando funciones del Estado con el aplauso tácito de una sociedad que aplica la ley del “asigún”. Si la víctima no encaja en el molde dominante, que se joda.
Pero entonces matan a David Carlos Abreu, un camionero, a manos de una turba de motoristas en Santiago… y de repente sí hay escándalo. De repente sí hay lágrimas. De repente sí hay país.
Esa muerte nos quitó la careta. Nos recordó que la violencia que toleramos cuando le pasa a “otros” es la misma que un día nos pasa factura. Que vivimos en un caos vial donde la ley es una sugerencia y los motoristas hacen lo que les da la gana sin consecuencia alguna. Que la policía sigue siendo una institución que no protege, no previene y, cuando toca, ni siquiera aparece.
Y quizá lo más miserable: que frente a un hombre muriéndose, hubo más manos sosteniendo celulares que intentando ayudar. Hoy esos videos circulan como entretenimiento macabro, porque aquí la tragedia también se consume.
La violencia no empezó ayer. Aquí se mata por un roce, por un parqueo, por una mirada. Tanto así que hasta las guías de turismo advierten que manejar en este país es jugar a la ruleta rusa.
Mientras tanto, sectores enteros —como los taxistas informales— operan como pequeñas mafias, atacando sobre todo a mujeres, porque saben que en este país pedir ayuda es, muchas veces, perder el tiempo.
Lo de Santiago no es una excepción: es el espejo. Y debería servir para algo más que indignación momentánea. Debería señalar a la turba, sí, pero también a la policía ausente, a los ciudadanos indiferentes y a un gobierno que tolera la barbarie siempre que venga envuelta en valores “correctos”.
Porque aquí el problema nunca ha sido la violencia. El problema es a quién decidimos aplicársela.



















Lo vengo diciendo desde hace bastante tiempo! Salvajes sin educación, es una jungla, y son tan enfermos y mal educados que por decir lo degradada que esta nuestra fallida sociedad me tildan de haitiano! El mejor país del mundo! 🤦♂️😂
Miramos hacia abajo a los haitianos, pero «ALGUNOS» nos comportamos como ellos o peor.
Hermano, sólo analisa quien tiene más acceso a educación, a mejor calidad de vida, mejores infraestructuras, mejores servicios sanitarios, etc. Y partiendo desde ahí quien no acepte que el Dominicano tiene peor educación que el Haitiano sin educación, es simplemente parte del problema! Los Haitianos son la excusa barata del Dominicano para no ser responsable y educarse.
Tranquilo que pronto seremos un país. Nos llamaremos Haiticanos 😂
Si seguimos como vamos no seremos un país, no porque lo vayan a fusionar, si no mas bien por el poco amor a el mismo! Haití seguira siendo Haití y nosotros? 😂
Difiero de esta Sra que aprovecha todo para exhibir sus ideologías, No generalice NO es un problema de LA SOCIEDAD, es un tema de AUTORIDAD.
He visto gente que desde que se monta en un motor se transforman en temerarios, ni tiene que ver con nivel de educación, es que se les ha permitido demasiado, andan sin placa, tapados como ninjas, delinquen, desafian la ley, porque se van de una vez y no les pasa nada.
David podría recibir justicia pero no habia que esperar esta desgracia ni ninguna otra, son muchos lo que no salen en un video y que nadie se hace eco, víctima de motoristas.
NO ES COSA DE nosotros LA GENTE común, no somos una selva, tenemos leyes, pero las autoridades, empezando por el que está en el palacio, solo reaccionan cuando algo suena muy fuerte, hasta que se olvida.
Gracias! Usted no sabe el placer que se siente leer personas consientes de el porqué de nuestra realidad!
eso es una pandilla, ligado entre dominicano y haitiano, que hay en eso campos, y que se dedican a todo tipo de crimenes.