
Después del silencio del sábado, tras sepultar a Jesús, la sensación de sus seguidores, que permanecían a escondidas, era de derrota total. Nadie esperaba lo que iba a pasar, ni siquiera el grupo de los doce, a pesar de las enseñanzas que les dio sobre lo que debía sucederle y el resultado al tercer día. Pero al tercer día de la crucifixión del Mesías, algo cambió: ese día hubo un giro inesperado. (Seguir leyendo…)





















Dímelo, ¿qué opinas?