
La causa más común de la alopecia es la genética. Suele aparecer poco a poco con la edad y, lamentablemente, no hay forma de detenerla por completo. Pero si notas una caída del cabello repentina, caspa persistente, rotura o puntas abiertas, puede que tu cuerpo esté intentando decirte algo más profundo.
Tu cabello puede reflejar problemas internos como trastornos de la tiroides, enfermedades autoinmunes, desequilibrio intestinal, estrés crónico o incluso ETS (por ejemplo, la sífilis en su fase secundaria puede causar pérdida de cabello).
Como el cabello crece apenas 1 cm al mes, las señales pueden tardar en aparecer. Por eso, si notas cambios, ¡no los ignores!
Qué puedes hacer:
• Hazte un análisis de sangre para revisar tu tiroides. Un desequilibrio puede ser la causa.
• Si sospechas una deficiencia nutricional, consulta con un médico. Bajos niveles de hierro o zinc pueden afectar tu cabello (¡y algunos suplementos incluso pueden empeorarlo!).
• Si el estrés te supera, prueba con técnicas de relajación o simplemente sal a caminar cada día.
Aunque no lo creas, tu cabello es un reflejo de tu salud interna. Escúchalo.




















