
Desde hace muchos años, el mismo fluir social de los nacidos en esta isla le cambió la esencia a una tienda en la que, como su nombre indica, estaba colmado de todos los productos de necesidad básica, y pasó a ser un espacio de encuentro, alegría, tragos, bailes, juegos de dominó, ver el juego de pelota, o hasta karaoke, cambios que llevaron a llamarle colmadón. (Seguir leyendo…)




















