
La primera línea del Metro de Santo Domingo está en estado crítico, en un coma. El deterioro es visible, la insalubridad y el óxido en varias de sus estaciones dan la impresión de que los US$699 millones invertidos en su construcción se echan a perder ante la mirada de todos. Lejos de mostrar un desgaste natural por el paso del tiempo, el deterioro responde a la falta de mantenimiento y cuidado de estos espacios. (Seguir leyendo…)




















