
Wilfrido Vargas
En estos momentos de profundo dolor y consternación, quiero expresar mi más sincera solidaridad con todos aquellos que han sido afectados por la tragedia ocurrida en la madrugada del 8 de abril en el Jet Set. Me uno en pensamiento y en corazón, para las familias, amigos y seres queridos de quienes han sufrido esta pérdida. Hoy, más que nunca, estamos juntos en la adversidad, compartiendo el peso de esta tristeza y extendiendo nuestras manos a quienes nos necesitan.
Hablando de mi primer hijo musical;
No se despide a un artista como Rubby Pérez, porque su legado trasciende el tiempo y el espacio. Su voz, potente y llena de vida, seguirá resonando en cada rincón de nuestra República Dominicana y más allá. Rubby no solo fue un cantante; fue un símbolo de coraje, pasión y excelencia artística.
Hoy lloramos su partida y la de todos los afectados, pero también celebramos los gratos recuerdos que nos dejó. Cada nota que cantó, cada escenario que pisó, cada corazón que tocó, son testigos de su grandeza. Su música nos acompañará siempre, como un faro que ilumina el camino del merengue y la cultura dominicana.
Rubby Pérez, “mí hijo”, “hijo de esta tierra”, tú vas a volar por siempre. Tu voz será eterna, y tu espíritu vivirá en cada acorde, en cada baile, en cada aplauso. Gracias por regalarnos tu talento, por ser la voz más alta del merengue, por ser un orgullo dominicano.
Rubby, te quiero y te querré toda la vida.
Descansa en paz.




















