
El crimen organizado se ha convertido en un desafío global que trasciende fronteras, impactando la economía, la seguridad y la cohesión social de los países. En el Caribe, particularmente en la República Dominicana, esta amenaza toma una dimensión crítica debido a su proximidad con Haití, un país profundamente afectado por la inestabilidad política, la pobreza extrema y el auge de las redes delictivas. (Seguir leyendo…)



















