Jorge González/El Nacional
República Dominicana.–En las sombras de una ciudad vibrante, caótica, bella, arrabalizada e insegura, donde el alba se demora y los días se suceden unos a los otros en medio de la corrupción y las promesas de erradicación de la pobreza y el crecimiento económico que cacarea el Gobierno; habitan almas errantes, rostros que la vida y la gente ignora, son hombres grises, invisibles, voces que el viento se lleva, en las calles donde su dolor se desenvuelve.(Seguir leyendo…)




















