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Altagracia Salazar
RD es el tercer país con mayor gasto legislativo, de 1.17 por ciento del gasto del gobierno Central. Esta cifra es 80 por ciento mayor al promedio de los países de América Latina.
República Dominicana fue el quinto país con mayor gasto legislativo por habitante, costando 13.36 dólares por habitante, según datos del CREES. Este costo fue superior en 40 por ciento al promedio de la región, que fue de 9.41 dólares por habitante.
República Dominicana es el quinto país de América Latina con más legisladores, con 222, de los cuales 190 son diputados y 32 senadores. El primero es México, con 628, y Costa Rica el que menos tiene, con 57.
Quienes han escuchado las diferencias públicas de los honorables legisladores dominicanos quizás no se sorprendan pero por lo menos tendrán vergüenza ajena.
Ver o escuchar como se defiende con desparpajo el uso de recursos públicos en beneficio personal o de la clientela política como si fuera un derecho adquirido.
Los diputados no quieren soltar sus dos exoneraciones ilimitadas ante la propuesta de dos senadores ultramillonarios que son Victoria Yeb y Felix Bautista bajo el argumento de la riqueza de estos y la existencia del barrilito.
El barrilito fue una creación de Reinaldo Pared en el 2006. Creado como “fondo de gestión provincial senatorial” buscaba resolver otro dolor de cabeza: la asignación de dinero a las fundaciones de los legisladores, incluidas en el presupuesto nacional para sus planes de asistencia social y con poca regulación y fiscalización.
El barrilito que es una asignación fija que oscila entre 600 mil y un millón de pesos dependiendo de la población de la provincia es en lo fundamental un fondo clientelar que sale de nuestras costillas y que significa unos 250 millones de pesos al año.
Los diputados solo tienen el cofrecito que es de 100 mil pesos mensuales, además de sus dos exoneraciones, viáticos, pago de gastos menores y dietas por participar en comisiones. Los diputados también se benefician de bonos por circunstancias especiales como navidad, día de las madres o semana santa.
Aunque el cofrecito es solo de 100 mil el hecho de que se otorgue a los 190 diputados hace que nos cueste casi lo mismo que el barrilito de los senadores. Solo de gasto clientelar senadores y diputados nos cuestan 500 millones cada año.




















