
El pionero del merengue típico, Ñico Lora, fue quien impuso el grito de acción, expresión o eslogan que utilizan los exponentes para distinguirse en el género, entre las grabaciones y amenizaciones de bailes. Ese recurso orgánico, motivador y hasta mercadológico utilizado por el Padre del Merengue, dejó una impronta en el ritmo que, a más de siglo y medio, sigue en vigencia esa práctica, en hombres y mujeres del acordeón. (Seguir leyendo…)



















