
Se acercaba el patricio Juan Pablo Duarte a la postrimería de su existencia, en Caracas, Venezuela, cuando su inseparable hermana Rosa Duarte, mostró preocupación porque su figura quedara estampada en una fotografía. Para entonces, Juan Pablo no se había hecho un retrato desde la época de su juventud cuando en Barcelona le tomaron una miniatura. (Seguir leyendo…)




















