
The New York Times
Las primeras semanas de una nueva rutina de ejercicios pueden ser duras: los músculos tiemblan, los pulmones arden, el corazón se acelera. Pero al cabo de uno o dos meses, todo resulta más fácil: corres más rápido y durante más tiempo, o levantas pesas con más facilidad. De repente, el progreso se ralentiza o se estanca. Has llegado a un punto muerto. (Seguir leyendo…)




















