
Cuando Dionicio Gustavo se despojó del traje de karateka dejó detrás una estela de éxitos que le aseguraban la eternidad deportiva. Su extraordinaria carrera se resume en dos medallas de oros y una de plata en tres versiones seguidas de los Juegos Panamericanos, al igual que los mismos logros en Juegos Centroamericanos y del Caribe. (Seguir leyendo…)




















