
Santo Domingo.- El cáncer no tiene favoritos, afecta a millones en el mundo de ambos sexos, raza, estatus social y creencias.
Esta realidad que viven cada día los mortales repercute en las emociones de aquellos que reciben un diagnóstico temprano o tardío, pero cuando llega esa desagradable noticia, aunque parezca cliché, es importante que se entienda que este proceso no debe tomarse como una sentencia de muerte. (Seguir leyendo…)



















