
Las temperaturas muy elevadas pueden afectar el estado de ánimo, exacerbar los trastornos de salud mental y complicar el tratamiento con fármacos.
Si notas que el calor abrasador e implacable te pone ansioso e irritable, o incluso te deprime, no es tu imaginación. Las temperaturas sofocantes no solo dañan el cuerpo, sino también la mente. (Seguir leyendo…)




















