
Es común que los niños tengan momentos en los que su comportamiento está fuera de control. Pueden gritar, correr de un lado a otro, hacer ruidos sin parar, negarse a esperar su turno y chocarse con todo lo que los rodea. En otras ocasiones, pueden estar distraídos, sin prestar atención a nada ni terminar la tarea que comenzaron. (Sigue leyendo aquí…)




















