
En Rumanía, un turista resultó gravemente herido tras ser atacado por una osa en una carretera. El tipo detuvo su carro para lanzar comida al animal. De repente, la osa se levantó sobre sus patas traseras y se abalanzó contra él. Al intentar protegerse el rostro, el conductor sufrió una brutal lesión en el brazo. Este incidente recuerda que alimentar a los animales salvajes es una vaina peligrosa.





















La mejor definición de «Lo que está quieto se deja quieto». El animal se habrá sentido amenazado y por eso reaccionó de esa manera. A veces nos olvidamos que los animales se mueven por instinto no por razón.