
No es de extrañar que con el simple hecho de mencionar la palabra arepa las papilas gustativas se pongan en acción, y aparezca el antojo de comerse un pedazo, googleando la receta, o simplemente llamando a la “vieja” (mamá) para ofrecerle los ingredientes a cambio de la mano de obra. Muchas costumbres desaparecen con el paso del tiempo, pero otras se han mantenido intactas. Aún en diversos barrios del interior del país, se comercializa este delicioso postre de los dominicanos. (Seguir leyendo…)




















