
Lo que Don Eligio creyó sería su oportunidad de obtener un retiro digno y de retribuir a su familia el tiempo de calidad robado por su labor en la milicia, se convirtió en un sueño difuso y tronchado, cuando se percató de que los RD$18,000 que le aprobó el Estado como pensión jamás fueron depositados en su cuenta, ni siquiera ese primer mes. (Seguir leyendo…)




















