
Desde hace más de medio siglo, cuando el mundo «mágico» de Disney estaba en vías de desarrollo en Florida, dicho estado de EE.UU. le concedió a la empresa una «condición especial» de gobierno propio. Sobre su territorio, que comprende unos 100 kilómetros cuadrados, la compañía tiene los mismos poderes que cualquier otro condado floridiano. Cuántos impuestos se cobran, cómo se invierten, la seguridad y hasta la dirección de dos ciudades son decisión de Walt Disney World Resort. (Seguir leyendo…)




















