
Era mediados de 1999 cuando los Dodgers identificaron en Baní a un prospecto de 15 años entrenado por Enrique Soto de nombre Willy Aybar y enloquecieron. Un torpedero ambidiestro, con buenas manos, poder, contacto y velocidad que su entrenador vendía como el próximo Alex Rodríguez. (Seguir leyendo…)




















