
Los investigadores encontraron que cualquier nivel de consumo de alcohol o tabaco durante el embarazo —poco o mucho, e incluso si lo dejas pronto— influye en el desarrollo cerebral de los recién nacidos.
Los efectos negativos a largo plazo de la excesiva exposición prenatal al alcohol o al tabaco (o a ambos) aumentan el riesgo de múltiples resultados adversos, observaron los investigadores. (Seguir leyendo…)



















