
Diario Libre
Al pie de la Avenida del Puerto, en la capital dominicana, una pequeña edificación guarda un tesoro para los historiadores. Lo que se llamó Fuente de los Herreros o Fuente de Colón o Fuente del Almirante, es un modesto estanque/fuente cuyas paredes estuvieron por siglos recubiertas, empañetadas. Curiosamente, este “horror” lo protegió de ser destruido en las invasiones haitianas. (Seguir leyendo…)




















