Sigue la novela de Alexandra, Mozart y Dalisa

 


“Mi hija es sagrada; yo soy una persona tranquila, muy pacífica, no me meto con nadie; ustedes no me ven a mí ni siquiera mencionando nombres; pero con mi hija no, o sea con mi hija no; que vuelva y lo haga de nuevo, ay Dio mío, deja yo callarme…”. (Seguir leyendo aquí…)

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