
Comerse las uñas parece un hábito inofensivo o de poco riesgo. Pero el caso de la australiana Courtney Whithorn pone en entredicho esta idea. (Seguir leyendo…)

Comerse las uñas parece un hábito inofensivo o de poco riesgo. Pero el caso de la australiana Courtney Whithorn pone en entredicho esta idea. (Seguir leyendo…)