
Una niña nepalí de tres años fue ungida por sacerdotes hindúes como ‘diosa viviente’, titulo que exige su reclusión en un palacio-templo en Katmandú, donde deberá permanecer hasta la pubertad. (Seguir leyendo aqui…)

Una niña nepalí de tres años fue ungida por sacerdotes hindúes como ‘diosa viviente’, titulo que exige su reclusión en un palacio-templo en Katmandú, donde deberá permanecer hasta la pubertad. (Seguir leyendo aqui…)