Haciéndose pasar por un adicto, un agente que venía trabajando en el caso de forma encubierta logró que Dennis, una empleada McDonald’s, le vendiera una «cajita feliz» con una sorpresa especial: algunos gramos de heroína. 
Haciéndose pasar por un adicto, un agente que venía trabajando en el caso de forma encubierta logró que Dennis, una empleada McDonald’s, le vendiera una «cajita feliz» con una sorpresa especial: algunos gramos de heroína. 