
Las dominicanas registran mayores niveles de formación académica que los hombres, pero continúan enfrentando dificultades para acceder al mercado laboral, obtener mejores ingresos y desarrollar emprendimientos competitivos. Esta contradicción evidencia que la educación, aunque constituye una herramienta fundamental para el desarrollo, no garantiza por sí sola la autonomía económica y la participación femenina. (Seguir leyendo…)





















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