
“Estoy muy cansado, no puedo más”. Rafael Antonio Sánchez Paniagua cuenta que esas fueron las últimas palabras que su hijo Tauni Javier escuchó de su hermano Joliver Sánchez Rodríguez antes de que una ola lo sepultara. Poco antes, según ese relato, Joliver se había quitado el chaleco salvavidas para dárselo a un anciano que se ahogaba. Tenía 38 años, trabajaba como chofer y llevaba apenas 49 días de regreso en República Dominicana, deportado de Estados Unidos, cuando volvió a marcharse. Esta vez abordó una yola hacia Puerto Rico. La embarcación zozobró entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de septiembre, después de un violento incidente a bordo. Desde entonces está desaparecido. (Seguir leyendo…)




















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