
El Canal de la Mona sigue funcionando como una frontera entre dos realidades aparentemente contradictorias. Desde República Dominicana continúan saliendo hombres y mujeres en yolas, dispuestos a afrontar uno de los pasos marítimos más peligrosos del Caribe para alcanzar Puerto Rico. Al otro lado, sin embargo, la isla que buscan como puerta de entrada a una vida mejor lleva dos décadas perdiendo población y enfrenta apagones recurrentes, altos costos energéticos y, este año, una severa sequía que ha obligado a racionar el agua. (Seguir leyendo…)




















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