
Durante el juego de béisbol anoche de los Azulejos de Toronto, el primera base Vladimir Guerrero Jr. protagonizó una de las jugadas más extrañas y comentadas de la temporada de Grandes Ligas.
Al hacer swing, su bate se partió en pedazos, pero en una jugada digna de la suerte y la física insólita, la bola terminó siendo golpeada una segunda vez por el trozo del madero que volaba en el aire.
Este doble impacto desvió la trayectoria de la pelota hacia el jardín derecho, convirtiéndose el batazo en un sencillo que ayudó a encender la ofensiva de los canadienses en el séptimo episodio.





















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