
Santo Domingo.- El silencio de la madrugada del 4 de julio de 1982 fue interrumpido abruptamente en el Palacio Nacional por una detonación que alteró de inmediato la rutina del personal civil y militar apostado allí, desencadenando una movilización y alteración. La confusión inicial se disipó rápidamente cuando los presentes identificaron el origen de la detonación: el propio despacho del Presidente de la República, Antonio Guzmán Fernández. (Sigue leyendo…)





















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